Este blog NO es un manual de referencia.
En este blog sólo leerás opiniones y experiencias personales, que en ningún momento pretenden "sentar cátedra"
Recuerda que mi curiosidad y mis ganas de aprender son bastante mayores que mi experiencia.
Así que, no me hagas caso en todo lo que escriba.


30 de junio de 2016

Mi primera microaventura de cicloturismo - II

Sigo contando mi primera aventurilla, que inicié en esta entrada.

La verdad es que surgen muchísimos aspectos paralelos, muchísimas opiniones, y muchísimos pensamientos. No sé si comentaré todos en el blog, pero seguro que alguno sale a la luz, y con alguno me extenderé algo más.

Vamos a ponernos en marcha!!

Ya con la bici cargada, me dispuse a dar pedales.
Lo primero que nota uno es el peso. Y cuánto peso!!
Acostumbrado como se está a mover la bicicleta en vacío (y mira que llevo yo trastos enganchados!) cuando se mueve con tanto material, parece que las ruedas se van pegando al suelo. Esto inmediatamente te lleva a una 'NOTA MENTAL : Hacer lo imposible por minimizar peso !!' y es una letanía que te repites a cada repecho.
Nada más arrancar, ya tenía cuesta arriba. Una primera y graaaande cuesta arriba. Lo primero que hay que superar es 'El Alto Cartagena', el final de un brazo de la Sierra de Guadarrama, en la provincia de Ávila.

Salí sin agua, previendo una primera parada en la Fuente Nueva:

Ya este kilometrillo me iba avisando de lo que iba a ser el dar pedales con tanto peso... pero, ¿a qué hemos venido!?
A partir de aquí, empecé a cambiar la perspectiva del asunto. El esfuerzo debería ser secundario, dando prioridad a la experiencia en conjunto, y a disfrutes concretos en particular.

Es curioso... las sensaciones que se empezaron a despertar en mí. Estaba al lado "de casa". Rodaba por un sitio que he recorrido cientos de veces en coche, moto, botas... pero me sentía Viajero.
[Ahora sentirás risa, o total empatía con este sentimiento. Pero sigo]
Me sentía "lejos de casa". Me sentía "vulnerable"
Me sentía Aventurero.
Inseguro. Excitado. Expectante. Eufórico...

Era consciente de lo "controlado" del plan, de lo familiarizado con la zona y el recorrido, de lo cómodo que iba a resultar la pernocta, de la cantidad de comida que llevaba, el agua que me encontraría por el camino... pero esa excitante y nueva sensación de "lo desconocido" me acompañaba a cada pedalada. A cada encuadre de imágenes para mi cámara, para mi recuerdo, para mi Alma...

Ayudó muchísimo el magnífico mayo que hemos disfrutado este año, al menos por la zona Centro. El campo está exultante de vida y color!! Hacía muchos años que no veía "mi Tierra" con tanto verde. Allá donde giraras la vista, verde, verde, y más verde.
Ayuda bastante, la verdad. El esfuerzo se hace menos cuando se disfruta de la Belleza.

Seguí pedaleando, e hice caso al trazado de mi GPS para rebasar la primera gran altura de la ruta. Así que huyendo del asfalto, me metí por las pistas que no ganan tanta altura, para mi mayor disfrute montuno.

Verde, verde y más verde!!

Y horizonte.
Allá donde siempre piensa uno en llegar.

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Viene de:
 « Mi primera microaventura de cicloturismo - I »
Continua en:
 « Mi primera microaventura de cicloturismo - III - Dehesa de la Cepeda »
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