Este blog NO es un manual de referencia.
En este blog sólo leerás opiniones y experiencias personales, que en ningún momento pretenden "sentar cátedra"
Recuerda que mi curiosidad y mis ganas de aprender son bastante mayores que mi experiencia.
Así que, no me hagas caso en todo lo que escriba.


4 de julio de 2016

Mi primera microaventura de cicloturismo - III - Dehesa de la Cepeda

Sigo pedaleando hacia el horizonte.

He de reconocer mi carácter montuno, y he de reconocer que ha sido lo que me ha impulsado a elegir esta ruta para mi estreno.
"A toro pasao ", creo que debería haber escogido algo con menos rampas, y algo menos bacheado... pero ya se sabe para dónde tira la Cabra...

Así que, después del primer gran esfuerzo del día, llegó el primer gran divertimiento!!

Freno, traqueteo, calma, y cien ojos a las mil piedras del camino, me llevan en unos minutos al dique de la Presa Nueva de Las Navas del Marqués, que este año está a tope de agua!!


Al fondo y en diagonal, la divertida bajada antes mencionada:

Dejo atrás la Presa y el valle del Valtravieso y me dirijo hacia La Cepeda (enclave madrileño situado entre las provincias de Ávila y Segovia, resultado de la Desamortización de Mendizábal)

Otra vez, inesperadas emociones me asaltan. En este caso, una especie de nostalgia (pero... ¿¿estamos locos o qué!?? ...si estoy al lado de casa!)
Creo que son estos paisajes con tanto colorido, y estos horizontes invitando a su lejanía. Sí, aquí uno se siente viajero.

Además de incontables vacas, voy encontrándome otros compañeros de camino. O más bien, de horizontes.

No sé describiros la paz de ese momento. La relajación casi absoluta que sentía al observar el vuelo de ese rapaz. La admiración por su perfecta armonía tanto propia, como con el entorno. El vínculo en su vuelo con el soplo del aire, el cual añadía la única banda sonora a tan íntimo documental...
 Por romper el momento bucólico, diré que no tengo ni pxtx idea de qué rapaz se trataba. Quizá un águila ratonero, quizá un "abantos" que dicen en mi pueblo, o quizá un "calcebuche", que es como yo llamo a este tipo de aves y no sé cuál es de los muchos que existen.

La Dehesa de la Cepeda siempre me atrapa con la magnitud de sus extensas praderas, y la calma que casi se puede tocar. Es difícil no sentirse tentado a parar para disfrutar de estas vistas, que se convierten inmediatamente en fotogramas de postal. Realmente, es un placer rodar por aquí.

Bueno... placer, placer...
Todo depende del camino por el que te metas. Así que, en esta subida que sin alforjas quizá hubiera podido completarla sin echar el pie a tierra, me fue imposible aguantar más de diez metros por este empedrado caótico.

Eso sí! a la vuelta me divertiré bajándolo!!

Portillas y portillas (penúltima altura de la ruta) y agua y más agua.
El campo rezuma humedad allá por donde mires!


Y por fin, la última gran altura de la jornada. El vértice geodésico del Llanillo (al fondo mi querida Cueva Valiente, y a su derecha, el personalmente bautizado como 'Los Rusos' -historias al calor de unos orujos-)
Bueno, en realidad el vértice no está al paso de la ruta, pero me pareció un buen sitio para parar a comer, y disfrutar de las magníficas vistas que desde allí se tienen, y de la absoluta tranquilidad que su soledad ofrece.

De aquí, al camping, casi todo bajada!!! (que me lo he gana'o!)

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Viene de:
 « Mi primera microaventura de cicloturismo - II »
Continúa en:
 « Mi primera microaventura de cicloturismo - IV - En el Camping »
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2 comentarios:

  1. La cola ahorquillada de la rapaz indica, sin duda, que se trata de un milano. Por la época podría ser tanto un milano negro como un milano real. El contraluz hace que parezca bastante oscura pero, por el ahorquillamiento pronunciado de la cola, es más probable que sea un milano real.

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    1. Muchísimas gracias, 'Desconocido' :-)
      Milano Real pues.
      A la vuelta vi otro, creo que exactamente igual. Me dio la impresión de que estaba cazando, pues en un par de ocasiones se lanzó casi en picado al suelo, como si persiguiera algo...

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